Supusimos erróneamente que la de acá abajo iba a pronosticar con mejor tino. Pero como por lo visto nada ha explotado aún, nos sentimos interpelados a volver a torcer el rumbo de la nave y ponernos al frente de este naufragio, como corresponde. Claro que las ideas suelen ser impuntuales, incluso la mayoría de las veces directamente me plantan, de modo que, como era de esperar, todavía no han llegado. Y como se les viene haciendo costumbre esto de olvidarse de acudir a mis ya desesperados llamados, decidí ganarles de mano y guardar con celo en mi memoria un par de simpáticas anécdotas para sacar de la galera cuando lo considere adecuado y poder así rellenar estos silentes y agónicos episodios. El inconveniente es que la ociosidad me enllenó de silencio a mí, y si ahora hay algo que abunda en mi mente, no es otra cosa que el espacio vacío. Más allá de que para cualquier persona con sed de conocimiento esto podría significar una absoluta calamidad, para alguien como yo, acostumbrada ya a que la posibilidad de conocer me gambetee, esta circunstancia representa la revancha que la vida supo darme para poder salir de esta catástrofe que es la cabal y desfachatada ignorancia en la que me encuentro sumergida. Claro que yo, al grito de: "¡No contaban con mi gambeta!" seguido de "¡El que gambetea último, gambetea mejor!" conseguí evadir el incordio de tener que vérmelas con el saber y empezar de una vez por todas a pensar. Como oveja descarriada de mi buen pastor, predico con el ejemplo; el que indudablemente no hay que seguir. Endemientras, vosotros, pensáis para mejorar ÉSTA... nuestra amada tierra.
No quiero sonar alarmista, pero... PREPÁRENSE, PORQUE SE VIENE EL FIN DEL MUNDO, SE VIENE!!! No puedo adelantar más por el momento, salvo que... va a esssplotá' todo!!
Tras poco más de dos décadas de autosometimiento a una inhóspita clandestinidad, comenzaron a correr ciertos rumores esperanzadores que alcanzaron las (deformes) orejas de nuestra trístemente célebre protagonista, consiguiendo devolverla a la (no menos inhóspita) vida cotidiana. Todavía no podríamos confirmar rumores de qué tipo fueron aquellos que motivaron su nueva puesta en órbita; si el espíritu libertino posmoderno, despojado de prejuicios (¿premodernos?) o el arribo de esos raros peinados nuevos. Arriesgando una conclusión, diremos que es más probable que haya extrañado hasta ya no poder soportarlo más... la milanesa a la napolitana, o los fideos con tuco. Resulta acertado convenir que un aislamiento prolongado, representa un estado óptimo para la meditación, la reflexión, el auto(elevador)conocimiento. Siempre y cuando, claro, no se tenga al alcance una computadora con acceso a internet, que es lo mismo que decir: pornografía. Para su desgracia, mas no para la nuestra, desprovista de ordenadores, la manzana radiactiva se transformó en una fuente caudalosa de sabiduría. Otro tipo de fuentes, una poco creíble y la otra más fidedigna, nos facilitaron la tarea de dar con la anteriormente mencionada manzana. La primera, se trata de un hombre llamado Renzo Risotto, de nacionalidad rumana, de 38 años de edad, de estado civil soltero, domiciliado en Calle Falsa Nro. 123, que pidió sea respetado su anonimato. La segunda, cuyos datos personales no importa, fue la que nos condujo al encuentro con la mismísima sabiduría: la manzana. Una vez allí y luego de una charla inteledefectuosa, que devino en una ronda de chistes verdes para decantar en los aclamados "de salón", ella confesó haberse encariñado con nuestro verborrágico pero inocuo (sino estéril) discurso, y decidió hacer su grandioso aporte, a nuestro humilde blog. Es por ello que a partir de este momento, en dosis todavía no pautadas, pero garantizadas, ManziRadiac (como la apodan los amigos) nos ofrecerá sus razonamientos, datos del tiempo, números que saldrán en la quiniela, esperando iluminarnos un poco.
Interrumpimos su programación habitual para destacar un sorpresivo hallazgo, que habría sido pasado por alto por nuestro ocioso departamento de edición, de no haber sido debidamente advertido.
Se tratará aquí de centrar la atención en el remate de dicha frase, cuya análoga en armenio... es otra de las innumerables cosas que desconozco, pero que seguramente resultará -cuanto menos, fonéticamente- graciosa.
---> Comunidad armenia, I (heart) you! No os vayáis a ofender con este inocente chascarrillo.
Lo primero y único (por tratarse de una poco rigurosa investigación) que cabría destacar, es su carácter -antónimo de abarcativo-. Lo pensé y repensé, pero todavía no pude dar con su contrario; espero sepan disculpar mi -antónimo de amplio- léxico.
¿Qué lugar se supone que vendrían a ocupar los pobres mancos, en este estado de cosas? ¿Los estamos condenando, como la individualista y atomizada sociedad que somos, a cumplir a rajatabla todo aquello que con sus ¿pies? sea escrito? ¿Quiénes somos para negarles su legítimo derecho a desdecirse? Ellos no podrán borrar con el codo, o, bueno, con el muñoncito, pero deberían poder gozar de las mismas posibilidades que los zurdos, diestros y siniestros, y soberbios ambidiestros.
Este fue un (meta)mensaje dirigido a la comunidad toba... eh, digo... toda, por la inclusión en el padrón electoral de los (biológicamente) desfavorecidos.
Ah! y ya que está, dejo un adelanto de una posible futura plataforma electoral: ¡RAMPAS PARA TODOS!